Estudiar casos de mujeres homicidas obliga a desarmar estereotipos, a mirar más allá del maquillaje y los tacones, y a entender que el crimen femenino interroga tanto a la biografía individual como a las estructuras que moldean la conducta humana.

domingo, 15 de febrero de 2026

Ana María Baños asfixió a su hijo

Entre los 26 filicidios perpetrados por mujeres hasta junio de 2022, se encuentra el de Sergio, un niño de 7 años asesinado por su madre en Huércal de Almería apenas unos días después de que el juez decidiese entregar la custodia al padre.

Según consta en la sentencia que la condenó a prisión permanente revisable, el 10 de octubre de 2019, Ana María Baños asfixió a su hijo cuando estaba tumbado en la cama. Lo vistió, lo montó en el coche y se dirigió a otra localidad cercana para pedir ayuda a una conocida. Al ver al pequeño completamente morado, la mujer llamó a la Guardia Civil, cuyos agentes lograron detenerla tras darle el alto en reiteradas ocasiones y después de que tratara de atropellarles.

Al igual que en el caso de la niña hallada muerta en Gijón, el fatal desenlace se produjo después de años de batalla judicial y denuncias falsas contra su exmarido, pero con un agravante: tanto Sergio como su padre habían sido las verdaderas víctimas de unos malos tratos que nadie quiso creer.

Denuncia falsa y acoso

Su historia se remonta a 2017, cuando Ana María denunció a su todavía pareja por malos tratos. Después de dos años viendo a su hijo en un punto de encuentro, a principios de 2019, Sergio -así se llama también el padre- fue absuelto, pero lejos de poner fin a su pesadilla, aquella sentencia se convirtió en el inicio de una campaña de acoso y derribo contra él y contra toda su familia.

Según el relato del padre, Ana María trató de volver con él y, ante su rechazo, empezó a llamarle y perseguirle de manera continuada. "Me llegó a llamar 150 veces en dos horas", aseguró en una de las vistas el abuelo paterno, que también la llegó a denunciar por un delito de coacciones. La peor parte, sin embargo, se la llevaría el pequeño. - Fuente


"Sergio no quería irse nunca con su madre porque le tenía miedo", lamenta entre lágrimas Juan José Fernández López, tío del niño al que este jueves le quitó la vida Ana María Baños Lozano: la misma mujer que hace siete añitos lo trajo al mundo. "Mi sobrino estaba en riesgo extremo", asegura indignado a EL ESPAÑOL mientras expone que tanto el padre del pequeño como otros miembros de la familia habían denunciado -por escrito y verbalmente- los supuestos malos tratos a los que sometía Ana María a Sergio tras separarse de su padre. "Nos hemos dirigido al Servicio de Protección del Menor, a los Servicios Sociales de Huércal de Almería, a la Guardia Civil y al Colegio La Jarilla: ¿Por qué toda esa gente no ha hecho nada?".

Hace algo más de dos años se acabó la relación entre Ana María Baños Lozano y Sergio Fernández López. La separación de la pareja no fue sencilla porque en medio había un hijo en común, Sergio, y además la madre denunció en varias ocasiones al padre del niño por supuestos episodios de malos tratos.

Tal situación provocó que los juzgados almerienses establecieran un régimen de visitas para el progenitor y que la custodia recayese en la mujer. "Un jueves a la semana, mi hermano recogía a Sergio en el colegio, a las dos de la tarde, y se lo devolvía a su madre, el viernes, a las nueve de la mañana, y a la semana siguiente, volvía a recogerlo el jueves, a las dos de la tarde, a la salida del colegio, y se lo quedaba hasta el lunes siguiente, a las nueve de la mañana, y así iba rotando todas las semanas", detalla Juan José sobre la periodicidad de las visitas fijadas judicialmente.

"Todas las denuncias por malos tratos contra mi hermano fueron archivadas". A partir de ese momento comenzó la pugna legal entre Ana María y Sergio por hacerse con la custodia del pequeño, pero no se modificó el régimen de visitas: la madre seguía al cuidado del niño y lo hacía en el piso que el matrimonio se había comprado en la plaza Río Chico, en Huércal de Almería. “Ella se quedó con la casa tras la separación y mi hermano se tuvo que alquilar un piso sin dejar de pasar la pensión a su exmujer". - Fuente

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