Estudiar casos de mujeres homicidas obliga a desarmar estereotipos, a mirar más allá del maquillaje y los tacones, y a entender que el crimen femenino interroga tanto a la biografía individual como a las estructuras que moldean la conducta humana.

lunes, 2 de febrero de 2026

El horrible caso de Brandi Worley

El 17 de noviembre de 2016, en el tranquilo pueblo de Darlington, Indiana, Jason Worley despertó sobresaltado por los gritos de su suegra. Al correr hacia la habitación de sus hijos, se encontró con una escena que lo marcaría para siempre: su esposa, Brandi Worley, había asesinado a Tyler, de 7 años, y Charlee, de solo 3, mientras dormían.


Brandi lo miró con frialdad y pronunció una frase que heló la sangre de todos los presentes:
“Ahora no puedes quitarme a los niños.”

Solo un día antes, Jason le había dicho que quería el divorcio. La relación llevaba tiempo rota, marcada por la infidelidad de Brandi con un vecino y los celos enfermizos que habían convertido su matrimonio en un campo minado.
Aquella noche, tras acompañar a su hija a un acto escolar, Brandi le dijo a su esposo que saldría a comprar materiales escolares a Walmart. Pero en lugar de eso, compró un cuchillo.Horas después, esperó a que Jason se durmiera y llevó a los niños a la habitación de Charlee. Allí, mientras fingía un “pijamada”, apuñaló a Tyler y luego a Charlee, antes de intentar quitarse la vida.
A las 4:35 a.m., Brandi llamó al 911 con una serenidad escalofriante:
“Acabo de apuñalarme… y maté a mis dos hijos.”
Cuando la policía llegó, encontró a Brandi herida, pero viva. A los pequeños, ya sin vida.
Brandi sobrevivió a su intento de suicidio y fue arrestada. En juicio, se declaró culpable de dos cargos de asesinato.
En 2018, Brandi Worley fue condenada a 120 años de prisión, 55 por el asesinato de su hijo y 65 por el de su hija.

No hay comentarios:

Publicar un comentario