Estudiar casos de mujeres homicidas obliga a desarmar estereotipos, a mirar más allá del maquillaje y los tacones, y a entender que el crimen femenino interroga tanto a la biografía individual como a las estructuras que moldean la conducta humana.

viernes, 16 de octubre de 2026

Un nuevo estudio desmonta la violencia vicaria: el 63% de los filicidios los cometen las madres

Publicado: 12/10/2026 - Fuente:

Un nuevo estudio sobre los filicidios cometidos en España, el más exhaustivo hasta la fecha, cuestiona el relato dominante sobre la llamada «violencia vicaria», que es como se refieren las feministas a la violencia ejercida por un padre a sus hijos para hacer daño a la madre, sin contemplar la posibilidad de que suceda a la inversa. La investigación, efectuada por expertos independientes, se titula Filicidio y otros homicidios de menores en España: comparación de las características de la víctima, el autor y el delito, y analiza sentencias de Audiencias Provinciales entre 2016 y 2025.

La investigación, firmada por Noemi Pereda, Alba Marsol, Laura Arantegui-Arráez y Josep Tamarit, analiza 197 casos de homicidio o asesinato, consumados o en grado de tentativa, contra menores de 18 años juzgados en Audiencias Provinciales entre 2016 y 2025. De ellos, 116 corresponden a filicidios cometidos por madres, padres, madrastras, padrastros o parejas de uno de los progenitores, mientras que los 81 restantes son homicidios de menores perpetrados por personas ajenas a la figura parental.

El dato más llamativo se refiere a la autoría. En el grupo de filicidio se identificaron 128 autores parentales o figuras parentales: 81 eran mujeres (el 63,3%) y 47 hombres (el 36,7%). Entre las autoras, el 95% eran madres biológicas y solo el 5% madrastras. Entre los autores varones, el 81,9% eran padres y el 18,1% padrastros. Estos porcentajes contrastan de forma marcada con el grupo de comparación de homicidios no filicidas, donde la gran mayoría de los autores eran hombres (86,7%).

Filicidios maternos
La conclusión es que los casos de filicidio tienen una probabilidad significativamente mayor de involucrar a mujeres que el resto de homicidios de menores, que son cometidos de forma abrumadora por hombres. En el modelo ajustado, el hecho de que el autor fuera mujer se asocia de forma independiente con el filicidio. Además, las víctimas de filicidio son sustancialmente más jóvenes (edad media de 4,69 años frente a 12,66 años en otros casos) y los hechos suelen implicar métodos de proximidad interpersonal o acceso cuidador, así como una mayor tasa de consumación y calificación de asesinato.

Estos resultados no son una anomalía, sino coherentes con otras investigaciones nacionales, como las de Company (2015) y Barón Picazo (2021), que también documentaron una presencia sustancial de mujeres entre los autores de filicidio. A nivel internacional existe variación según el país, la fuente de datos y los criterios de inclusión, pero en el contexto español la pauta se repite: las madres aparecen con frecuencia elevada en los filicidios, sobre todo cuando las víctimas son muy pequeñas.

La violencia vicaria
El concepto de «violencia vicaria», acuñado por Sonia Vaccaro y popularizado en el ámbito del feminismo institucional, define este fenómeno de forma unilateral, como la violencia instrumental ejercida por el hombre (generalmente padre o pareja/expareja) contra los hijos con el objetivo de dañar a la madre. Las estadísticas oficiales y los recuentos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género contabilizan exclusivamente estos casos paternos y omiten sistemáticamente los filicidios maternos. El nuevo estudio pone de manifiesto que, cuando se examina el conjunto de filicidios parentales juzgados, las mujeres son autoras en casi dos tercios de los casos.

Esta asimetría en el relato público tiene consecuencias. Mientras se legisla y se destinan recursos específicos bajo la etiqueta de violencia vicaria, entendida como extensión de la violencia de género, una parte mayoritaria de los filicidios queda fuera del foco. Los datos judiciales analizados por Pereda y su equipo no niegan la existencia de casos en los que un padre mata a sus hijos para infligir dolor a la madre, pero demuestran que ese subconjunto no representa la realidad global del filicidio en España. La mayoría de las muertes de hijos a manos de progenitores son obra de las madres.

El estudio concluye que el filicidio presenta un perfil victimario y delictivo distintivo dentro de la violencia letal contra menores. Las recomendaciones de prevención se orientan hacia el maltrato infantil, las crisis de salud mental, la violencia doméstica y las rupturas en el cuidado, con especial atención a lactantes y niños pequeños. En un contexto en el que las cifras oficiales han sido criticadas por su parcialidad de género, este análisis basado en sentencias judiciales aporta una evidencia más completa y menos selectiva, que evidencia que la violencia contra los hijos, sea quien sea el autor, merece ser medida y abordada en su totalidad, sin filtros ideológicos que la sesguen.

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